viernes, 27 de enero de 2017

Invito al poeta y amigo Juan Disante

La casa grande III           (en construcción)


Tenme bajo tu techo fiel
es bueno hablar
Universo
individuo y total no separados
lo bueno/malo no existe (coexisten)
no hay apetitos
sólo deseos
soles enteros tapando las sombritas
de los rostros
bajo la leche cósmica del nacer
francas puertas de ingreso
de tierra negra en tu amplio estar
infinitas ventanas a lo por venir
formación estelar
fuimos hechos
de tu donada materia oscura
de masas solares
de energía galáctica
cúmulo-relumbrón de nuestro ser
completando la ceñida medida de crecer humanos
semilla nuclear sostendremos
sin albas ni ocasos
soy retirada célula asombrada y muda
un corto astrónomo en busca de tus habitaciones
para sentir tu aliento de esplendor
alojarme en la hamaca paraguaya
tejida con cuerdas del Bosón de Higgs
donde me siento ileído
el dormitorio donde una mujer y un hombre
hacen la siesta
se aman
sueñan
eluden el llanto
la cocina donde antojamos el desayuno
la sopa
el día
abrigándonos en el fogón de los dichos
tomándo lo necesario
donde nadie juega a los dados
criamos a nuestros hijos
en jardines de pura luz
el campo adentro de Einstein
la materia y todo su contrario
donde todo se apelmaza
fluyendo de proposiciones en veloz calma
nada es estable e inmutable
con leyes tan cercanas a certezas ausentes
rehuyendo el dolor
no habrá armónicos fárragos de babeles
sin bretes
sin conversión
esperanzando a Stephen Hawking
muestranos tu lengua súper simétrica y quebrada
donde amadrigaron sus nidos
lejanos abuelos en cobijas soleadas
de sistemas eclípticos
y una universalidad espejante
que copió nuestros cuerpos mortales
nuestras descendencias
nuestros hogares tibios de cenas humeantes
orbitando
hay observancia en las ventanas
hay recurrencia en lo que parece desorden
explicaba Poincaré:
memoria
resonancia
franquear  la casa
sustraerse a las diferencias
tal vez deberíamos
ayudar a la creación a evitarle el trabajo
del buen orden cósmico:
entendernos en el cuidado
de nuestra residencia abierta
de nuestros acervos
y después del banquete
muchas palabras

adomiciliarnos 
                         adomiciliarnos
                                                  adomiciliarnos



domingo, 22 de enero de 2017

Poeta invitado Sebastian Olaso

Contra Dios y marea (poema VII)
Adónde, entonces, adónde hemos llegado,
si aquí no hay ni puente, ni puerta, ni puerto,
ni andén, ni abrazo, ni lápida.
Qué hacemos en este círculo
de viajes estancados,
en estos zapatos sin ninguna vocación.
Hacia dónde querrá empujarnos el deseo,
cuándo, por qué, para qué.
Dónde están los mapas del sí, del también,
del todavía.
Hacia dónde partiremos
cuando el viento desordene la quietud,
hacia dónde cuando la noche desdibuje
las sombras que nos matan.
Dónde, dónde está la guarida de Dios,
dónde está su palacio
construido con esclavos del infierno.
Nuestros ojos ya no son
los traductores del silencio.
Nuestras lágrimas ya no tienen
más espejo que el pasado.
Una jauría de soledades nos hostiga.
No sabemos por qué, no sabemos cómo,
no sabemos para qué,
pero hasta aquí hemos llegado.
No hay nada más cierto.
No hay nada más.
No hay nada.
No.

No hay texto alternativo automático disponible.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Poema en mi voz

El poema que publico a continuación mereció una Mención de la Embajada de Palestina en Buenos Aires: Dedicado a todas las Madres en todos los pueblos en guerra, a nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

Palestina
                                                                         ...”Y veo la necedad del hombre,
                                                                                          que aún reza y mata”.
                                                                                          Carlos G.Escudero
                                                                                           San Luis - Argentina


Entonces, hermano
¿por qué estoy viva?
cuerpos de niños
no están desesperados, sólo asombro inexpresivo
exiliados de sí mismos, del pétalo y la rosa
de la música y la nota
están muertos,
muertos en la batalla de los hombres sin vida
¿Qué importa? ¿Quién habla confusamente?
un tribunal de estas mañanas
un tribunal anunciará a tus verdugos
fugacidad de la idea y la justicia
un juez verá vuestra causa
mi causa
¿Qué imp
orta?
Madre de sueños al alba
madre de libros abiertos
(madre, pájaro o pez)
¿Qué importa?
¿Por qué estoy viva?
no, finalmente no importa

Autor desconocido por mí


                                                                     Que cruz la que lleva el viento


que aunque vuela pa'nde quiere
no tiene rumbo ni pago
ni rancho ande alguien lo espere
que cruz la que lleva el viento
y hay gente que la envidea
cuanto espacio pa'uno solo
piensa el que mira de ajuera
cuanto campo pa'correr
cuanta sombra cuanto sol
cuanta seca lo hizo polvo
cuanta lluvia lo empapó
cuantos tiemblan a tus pasos
y cuantos rien por vos
tu llanto florece campos
tu aliento quiebra la flor

Que cruz la que lleva el viento
que amargura hay en su voz
el que vive su destino
tiene sobrada razón
la envidia mide la fuerza
pero no mide el dolor
que cruz la que lleva el viento
ciego invisible tendon
cardinal de la distancia
transparencia del adios
que se revuelca en si mismo
eterno, y agonico
que cruz la que lleva el viento
su aliento quiebra la flor
que cruz caerá sobre el alma
de quien cuidarla olvidó.

Mi invitada Claudia I.Lonfat


ENTRE LA MUCHEDUMBRE.

Foto J.Green
Buscame entre la muchedumbre
No llevo margaritas, ni jazmines
tampoco un libro de Marx
bajo el brazo, cual biblia pagana
No tengo los ojos como lunas jónicas
ni la piel horadada de soles ardientes
Pero tengo la esperanza intacta
a pesar de todo,
y las manos fuertes
para acariciar alas o cuchillos
Buscame entre la muchedumbre
No llevo reproches, ni llanto
tampoco yerros o certezas
tengo todo este amor que me nace
toda esta sangre rugiente
que empuja y atropella
hasta la orilla de tu cuerpo
tan entregado como esta bandera
que flamea a la deriva
de una única respuesta.
                      
Claudia Isabel Lonfat.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

En mi voz

Wassily Kandinsky
              Elegía                                   
                                                                                      
Abrirán los trinos en el amanecer
con su vuelo sutil las aves,
mi lugar no es el cielo
sí embriagada, volar como mariposa

si en el alba dulce me pierdo
podré creer en la muerte 
cumplirán los ángeles mi sueño
una danza más de la nostalgia
mi construcción entre los otros

no será necesario que la llame
 (ella vendrá a despertarme),
descreo en el jardín del infortunio
no tengo límites bordes orillas orígenes
en esta tierra ni en el cielo

no es resignación mi desnudez
impudor despojo del abrigo
caminar hacia el alba de la noche
para lamer la cara de la muerte

por amor a la vida 
desde la noche encenderé el alba
y en el jardín del fuego
veré mis alas abrasadas de deseo.



sábado, 12 de noviembre de 2016

Poeta invitado Juan Disante

Conversación abierta; 1 mensaje no leído